Pocos dudan de que el gobierno argentino ha salido altamente beneficiado, al menos en términos políticos, con el canje de su deuda en cesación de pagos o default.
Apenas siete semanas atrás, cuando se dio inicio a la operación, la gran mayoría de los analistas no creía que el gobierno obtendría un nivel tan alto de aceptación.
Los mismos pronósticos habían acompañado al gobierno durante todo el año pasado, luego de que anunciara su decisión de llevar adelante al canje.
La estrategia del gobierno fue negociar con firmeza y reiterar en todo momento que la propuesta que estaba sobre la mesa era la primera y la última.
Mensaje claro
Muchos analistas sostienen que el canje argentino envía un claro mensaje a los demás países que tienen, o pueden llegar a tener, un problema similar con su deuda. “Ése es el mensaje que preocupa a los inversores internacionales, es decir, que esto pueda ser tomado como un ejemplo de comportamiento hacia el futuro: endeudarse, entrar en default y luego negociar”, dice Daniel Seva, economista de la Universidad de Palermo.
A los ojos de la mayoría de los argentinos, el gobierno defendió sus intereses y no se doblegó ante la presión de grupos de tenedores de bonos que exigían una mejor oferta.
“Definitivamente Argentina podría haber realizado una mejor oferta, los números lo demuestran. Todo el desarrollo de la economía ha sido mucho más que favorable. Pero bueno, esto era una negociación, y hubo una parte que negoció mejor que la otra”, sostiene Daniel Seva.
Consecuencias
A nadie escapa que éste es un año electoral y que el alto nivel de aceptación del canje representa un punto a favor para el gobierno.
Los analistas también señalan que el “éxito” de la operación también le permitirá al gobierno adoptar una postura más firme en las futuras negociaciones con el Fondo Monetario Internacional.
Si Argentina no hubiera logrado un alto nivel de adhesión a su propuesta de canje, la historia habría sido muy diferente.
El gobierno no sólo se habría visto en una posición débil frente al FMI, sino que, a los ojos de la comunidad financiera internacional, seguiría siendo un país en default.
El largo plazo
Claro que el final del canje de deuda, a pesar del alto nivel de aceptación alcanzado, no representa una panacea para los problemas económicos de Argentina.
Por un lado, el país seguirá teniendo una abultada deuda externa, cercana a los 120.000 millones de dólares. Parte de ella deberá ser saldada este año.
Pero el desafío más importante para Argentina quizá sea encontrar la forma de volver a ganarse la confianza de los inversores.
Cabe recordar que la oferta de canje argentina implicaba una quita sustancial sobre el valor original de los bonos. No sólo eso, sino que los ahorristas podrán cobrar los nuevos bonos dentro de treinta años.
En este sentido, señalan algunos analistas, el costo económico a largo plazo podría terminar superando por mucho el beneficio político inmediato.
Las claves del canje argentino
BBC Mundo
El gobierno argentino presentó en enero su propuesta para el canje de su deuda de 80.000 millones de dólares con los acreedores privados.
—¿Qué es el canje de deuda?
—El gobierno argentino emitió nuevos bonos que reemplazarán a los que estaban en default. En total hay más de 150 tipos de bonos que están en cesación de pago. Los acreedores escogieron entre tres nuevas clases de bonos: Par, Cuasi Par y Discount.
—¿Cómo se inició el default o cesación de pago de deuda?
—El 31 de diciembre de 2001, días después del inicio de la crisis argentina, el ex presidente Adolfo Rodríguez Saa, que acababa de asumir en el puesto, ordenó que Argentina dejara de pagar bonos por un valor total de 81.800 millones de dólares. El default en sí comenzó días después, en enero de 2002.
—¿Cuál es el valor de la deuda que entró en el canje?
—El total fue 81.800 millones de dólares. Esto no incluye los intereses acumulados desde diciembre de 2001, cuando comenzó el default. Si se incluyen los intereses acumulados, teniendo en cuenta la tasa de interés vigente en ese momento, el monto total superaría los 100.000 dólares. El resto de la deuda, por otros 80.000 millones de dólares, se está pagando sin atrasos y no forma parte del canje.
—¿Quiénes son los tenedores de los bonos en default?
Son inversores privados e institucionales, de Argentina y del exterior. No son organismos de crédito internacionales, como el FMI, BID y Banco Mundial (BM), con quienes Argentina nunca entró en default.
—¿Están obligados los acreedores a entrar en el canje?
—No. Pueden optar por quedarse con los antiguos bonos en default y recurrir a la justicia. El gobierno ha dicho que no contempla pagos futuros a quienes no acepten la oferta.
—¿En qué consiste la oferta?
—Los nuevos bonos implican una quita importante respecto del valor de los bonos originales. El porcentaje de quita varía según el nivel global de aceptación de la oferta.
—¿Existe algún incentivo para entrar en el canje?
—Si la economía argentina crece más de un determinado porcentaje, los acreedores recibirán un pago extra del 5 por ciento de ese crecimiento adicional.
—¿Por qué es importante para Argentina salir del default?
—Si Argentina consigue renegociar una porción importante de su deuda, entonces estará en condiciones de atraer nuevas inversiones y volver a endeudarse en los mercados internacionales. El Fondo Monetario Internacional también ha dicho que sólo volverá a renegociar un acuerdo con Argentina después de que el país salga del default.
—Pero Argentina ha crecido alrededor del ocho por ciento en el último año, aun estando en default, ¿por qué entonces no puede seguir en cesación de pago?
—El crecimiento argentino de los últimos años se debió, en gran medida, a la capacidad de trabajo y recursos ociosos, productos de la crisis de finales de 2001. Hoy en día, el nivel de producción de las empresas es alto y el desempleo ha bajado. Argentina precisa de nueva inversión para continuar creciendo. Para ello es necesario salir del default.